Soy una persona honesta y sencilla. Creo que como humanos siempre tenemos problemas, y muchas veces parecen abrumarnos. Pero he aprendido que cuando falta la salud, todo lo demás pasa a un segundo plano — los problemas se ven distintos, las prioridades cambian, y te das cuenta de lo que de verdad importa.
En esos momentos de debilidad es cuando más claro se ve quién está contigo. Por eso confío en Jesús: Él es el único doctor que nunca falla cuando nadie más puede ayudar, y el único amigo que nunca nos va a faltar. En Él encuentro fortaleza, esperanza y compañía, pase lo que pase.